domingo, 23 de diciembre de 2018

SIMPOSIO “40 años de reformas económicas en China y su impacto en el Perú y el mundo”

NEGOCIOS ENTRE PERU Y CHINA

Gabriela Mansilla1

El inicio de estos 40 años de reformas económicas y de crecimiento económico continuo en China, tiene lugar en 1978 cuando Deng Xiao Ping gira el modelo maoísta de crecimiento para adentro sin vinculación con el mercado global hacia uno que empodera al libre mercado como asignador de riqueza y opta por la apertura al exterior. Si quisiéramos hacer una comparación en el caso del Perú, podríamos indicar que es a partir de la década de los 90, con el primer gobierno de Alberto Fujimori que el Perú inicia las reformas hacia la estabilidad macroeconómica y crecimiento económico, teniendo como punto de partida la reinserción del Perú en el mercado internacional.

Al respecto, consideramos que este proceso de reinserción del Perú en el mercado internacional, tuvo como primer hito, el Decreto Legislativo No. 688 (1991), primer texto legal que da importancia a la libertad de comercio exterior e interior como condición fundamental para lograr el desarrollo del país, y cuyos principios fueron recogidos en la Constitución Política del Perú de 1993. Un segundo hito, lo constituye el ingreso del Perú al Foro del Asia Pacifico –APEC (1998), el cual reafirma la posición del Perú a favor del libre comercio y en contra del proteccionismo, y facilita el libre intercambio de mejores prácticas públicas y empresariales entre las economías del APEC, lo que ha ayudado a crear un clima institucional de apoyo a las PYMES en su internacionalización y asimismo, ha favorecido el acercamiento del Perú con economías tan disimiles culturalmente con las asiáticas. Un tercer hito, lo constituye la firma del Tratado de Libre Comercio Perú –EE.UU (vigente desde febrero de 2009), el cual trajo consigo cambios legales en nuestra normatividad nacional introduciendo temas sobre propiedad intelectual, medioambiente, seguridad laboral, entre otros, pero que también funciono como un disparador para la suscripción de más acuerdos comerciales con distintos países. Un cuarto hito, lo constituye nuestra participación en la Alianza del Pacifico que ha facilitado el movimiento de mercancías, personas, capitales y servicios entre México, Chile, Colombia y Perú y la realización de negocios conjuntos con miras al mercado asiático, a través de la acumulación de origen y encadenamientos productivos.

Es en este marco, que en marzo de 2009 y gracias a los acercamientos gubernamentales entre China y Perú dentro del Foro del APEC, se logra la suscripción del acuerdo del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Perú y China, el cual ha decisivo para el crecimiento de las exportaciones peruanas en un rango promedio anual de 12.8% en el lapso de marzo de 2010 a febrero de 2018. EE.UU fue el destino principal de las exportaciones peruanas hasta el 2016, luego del cual China ocupa su lugar.

Un dato interesante que mencionar, es que las exportaciones peruanas a EE.UU proceden mayormente de Lima, en cambio las exportaciones con destino a China, proceden mayormente de las regiones, siendo Ancash, Arequipa y Apurímac las regiones con mayor significación en monto exportado. Según datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) en estos ocho (08) años de vigencia del TLC Perú – China, el 95.6% del total de exportaciones peruanas corresponde a las exportaciones tradicionales y sólo el 4.4% restante a las exportaciones no tradicionales. Dentro de las exportaciones tradicionales, el sector más relevante es el minero que representa el 83.4% del total, y dentro de las exportaciones no tradicionales, es el sector pesquero el más relevante que representa el 1.9% del total. Cabe precisar que en estos ocho años de vigencia del TLC Perú – China, las exportaciones tradicionales del sector agrícola son las que tuvieron un mayor crecimiento con una variación promedio anual de 45.6%; asimismo, las exportaciones no tradicionales del sector pieles y cueros son las que tuvieron un mayor crecimiento con una variación promedio anual de 69.3%. Respecto de los productos exportados, la partida arancelaria (PA)2603000000 correspondiente a “minerales de cobre y sus concentrados” se constituye en la PA más exportada con 65.1% de participación. Por otro lado, respecto de las importaciones, las importaciones de bienes de consumo fueron las más importantes con un 29.2% aproximado de participación. La PA 8517120000 correspondiente a “teléfonos móviles (celulares) y los de otras redes inalámbricas” se constituye en la PA más importada con 10% de participación.

Actualmente los ministerios de comercio de Perú y China vienen trabajando de manera conjunta para concluir los términos de referencia del proceso de optimización del TLC Perú – China con el objetivo de maximizar los beneficios del acuerdo comercial. Perú por su parte tiene interés en seguir profundizando los beneficios del acuerdo para las pequeñas empresas, optimizar la cooperación aduanera y regular el comercio de servicios y electrónico.

Por otro lado, una de las mayores problemáticas en el comercio exterior con China, son los tiempos enfrentados en la exportación e importación de contenedores desde el Perú. Con ello, el tiempo requerido tanto para la importación con despacho anticipado y con despacho excepcional excede el 50% del tiempo total. Similar situación, sucede con el tiempo promedio ponderado requerido en las exportaciones sin depósito temporal y con depósito desde el Perú. Otro problema es el acceso a los puertos y la ineficiencia de las operaciones, ocasionado por la congestión en los puertos debido a los tiempos de espera largos de los camiones, ante la inexistencia de un sistema que regule el tráfico coordinado; así como también, el proceso de inspección de los contenedores genera muchos costos de transacción y de seguridad, pues los contenedores son abiertos en más de una ocasión, debilitando la integridad de la carga y el comercio seguro, esto se agudiza aún más cuando se trata de un contenedor reefer de productos agrícolas.

Debe señalarse que durante los 40 años de reformas en China, la tasa de pobreza extrema se ha reducido del 88.3% al 0.7% (menos del 1%), lo que ha conducido a un cambio radical en los ingresos y estilos de vida de los pobladores chinos que en números superan los 1,300 millones de habitantes, conformando el mercado más atractivo y demandante del mundo. Asimismo, una tendencia global presente en China es el cierre de tiendas físicas y el fortalecimiento del comercio digital.

El Perú posee un gran atractivo en China por sus recursos naturales, entorno natural e historia compartida, lo que ha favorecido la apertura para la exportación de productos no tradicionales del sector agrícola, como la palta, el arándano, los cítricos, café, etc.; así como la exportación de prendas de fibra de alpaca y la exportación de servicios turísticos. Corresponde al Perú prepararse con una mayor gobernanza digital para viabilizar una mayor relación comercial con China.


1 Abogada de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos con MBA en National Chengchi University (China). Candidata a Doctora en Gestión Económica Global.




viernes, 7 de diciembre de 2018


Construir un puente entre Asia y el Perú. A propósito de la creación del Centro de Estudios Asiáticos de la UNMSM (CEAS)

Lic. Gonzalo Paroy Villafuerte
Historiador -  Universidad Nacional Mayor de San Marcos

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El mundo asiático se nos presenta generalmente de dos formas: como un gigante  económico que busca, y de hecho lo está logrando, liderar todos los sectores económicos, y como una civilización milenaria desconocida, con prácticas culturales “extrañas” ante los ojos occidentales propios de nuestra herencia histórica. El problema de tener estas premisas al pensar en el mundo asiático, es que obviamos ver otras realidades: a) El mundo asiático también es una oportunidad de aprender, de formar alianzas, una posibilidad de intercambio cultural para enriquecernos y adentrarnos al mundo globalizado; y b) el hecho de que el mundo asiático y su cultura milenaria, ya está entre nosotros, lo estuvo desde hace mucho tiempo atrás y presentan su influencia en la gastronomía, en la música, en el arte, en el entretenimiento, y seguramente, en cada aspecto de nuestra cotidianeidad.

Los principales países asiáticos contemplan en sus directrices geopolíticas el acercamiento e intercambio cultural, el fortalecimiento de las relaciones diplomáticas y el avance de sus redes económicas. El caso más emblemático es la llamada “Nueva Ruta de la Seda” o One belt, one road (OBOR), política de Estado lanzado por el actual presidente chino que consiste, utilizando un concepto histórico muy conocido el cual nos recuerda la primera forma de globalización geoeconómica entre Europa y Asia; en la construcción de una red integrada de infraestructura de transporte y telecomunicaciones que unirían China con Asia Central, Europa, África y en un futuro, Sudamérica[1]. El Dr. Carlos Aquino[2] en el discurso de creación del Centro, delante de autoridades, académicos peruanos y asiáticos, así como de los representantes de diferentes embajadas del continente asiático, nos recordó una realidad de la cual hay que aprender: de las diez economías más grandes del mundo, tres se ubican en Asia (China, Japón e India), el 50% de la población mundial radica en dicho continente, allí también se ubican siete de los once países mejores ubicados en el ranking internacional que mide las capacidades de estudiantes de secundaria, que el Perú forma parte del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que se han firmado Tratados de Libre Comercio con China, Japón, Singapur, Corea del Sur, Tailandia (y pronto entrará en vigencia el Tratado Transpacífico), y que Asia Oriental es la región que más ha crecido, las que más crece y según los pronósticos, será las que más crecerá[3].

En todo este proceso, las academias de las ciencias políticas, económicas, sociales y diplomáticas deberán jugar un rol importante. Lo descrito es justificación suficiente para darnos cuenta que nuestra universidad no puede ser ajena a este proceso global y por otro lado, no puede dejar pasar la oportunidad de unirse a la vanguardia de la universidades asiáticas, por lo que creemos que es muy oportuna la creación del Centro de Estudios Asiáticos. En este aspecto, tenemos ciertos avances que no podemos negar, como el caso de los Institutos Confucio, instituciones oficiales, dependientes del Ministerio de Educación de la República Popular China[4], que tienen como principal objetivo ofrecer cursos del idioma chino. Transversal a sus funciones, tienen como objetivo difundir la cultura china y fomentar el intercambio institucional. Por su parte, el Centro de Estudios Orientales de la PUCP[5], centro adscrito a la Facultad de Humanidades y fundado en 1987, se perfila como el principal centro de difusión de la cultura asiática. Por otro lado, las dos mayores inmigraciones de nuestra historia republicana, la china y la japonesa, han creado centros culturales y diferentes asociaciones donde reproducen sus prácticas ancestrales. Ellos se han abocado en gran medida a ser mediadores entre los descendientes asiáticos, hoy conocidos como tusans y nikkeis, y la tierra de sus ascendientes.

Pero insistimos, el Perú necesita de una institución encargada de trabajar en paralelo a las diferentes coyunturas de relaciones peruano-asiáticas, que investigue las relaciones históricas, diplomáticas, sociales, culturales y económicas que nos unen; que construya y reconstruya el puente que hacen de nuestras civilizaciones como parte del mismo destino; que sirva en fin, como fuente de consulta para cualquier política de Estado que busque acercarse a las naciones asiáticas. Bajo las condiciones actuales, el Perú es únicamente receptor de las iniciativas asiáticas. Sus universidades y sus gobiernos son los que señalan el camino y plantan los cimientos y nos limitamos muchas veces a observar las obras de los gigantes asiáticos. Pero debe llegar la hora en que nosotros dirijamos la construcción. La Universidad Nacional Mayor de San Marcos cuenta con estudiosos de todas las ramas de la ciencia, quienes pueden abordar desde estudios comparativos de la medicina tradicional china y peruana, hasta analizar las relaciones diplomáticas del Perú y Japón; desde la influencia de las religiones asiáticas más difundidas en nuestra sociedad, hasta seguir el rastro de los miles de chinos, japoneses, árabes y demás migraciones que forman hoy la multiétnica y pluricultural sociedad peruana. De esta forma, cuando la “Nueva Ruta de la Seda” pise costas del Pacífico, el Perú esté preparado y reciba a sus visitantes en igualdad de condiciones académicas.

El Centro de Estudios Asiáticos entonces tendrá activa participación en los próximos años. Este centro permitirá[6] que especialistas de las diferentes escuelas profesionales trabajen multidisciplinariamente en temas de impacto en la sociedad, que, a su vez, permitan proponer políticas públicas para acercar la academia peruana con las instituciones de educación superior del continente asiático y con ello, se desarrollarán proyectos de innovación que estrechen nuestras relaciones con la finalidad de generar cooperación científica y académica. Para lograr sus objetivos la universidad buscará formar expertos que entiendan el desarrollo acelerado de la región asiática, desarrollar actividades como conferencias y seminarios; y propiciar el intercambio de profesores y alumnos.  Por tanto la inauguración del CEAS representa una oportunidad real de acercamiento interinstitucional de nuestro país con las potencias asiáticas.
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Autoridades universitarias y embajadores reunidos en la inauguración del CEAS

Desde esta tribuna, pensamos que el CEAS debe poner énfasis en los siguientes temas desde la perspectiva de la economía, la política, la historia y las ciencias sociales, temas que ya nos unen en las realidades de nuestra sociedad, pero que deben ser abordados desde la academia:

-          Relaciones diplomáticas e históricas del Perú con los países asiáticos.
-          Relaciones económicas entre el Perú y los países asiáticos.
-          Aplicación de modelos políticos y económicos asiáticos a la realidad peruana.
-          Mestizaje cultural y prácticas culturales orientales en el Perú.
-          Inmigraciones asiáticas al Perú: china, japonesa, árabe, entre otras.
-          Inmigración peruana hacia el continente asiático.

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Portada del Barrio Chino de Lima

Esperando que esta opinión, escrita con mucha alegría por la noticia de la puesta en marcha de este importante espacio, llegue a buen puerto; auguramos una prolífica vida institucional y activa participación –insistimos- en la construcción del puente académico y cultural entre Asia y nuestro país.

Lima, noviembre del 2018


[1] Para mayor información puede revisarse Adrián Vidales, “La nueva ruta de la seda y el resurgimiento geopolítico de China”, Boletín Electrónico del Instituto Español de Estudios Estratégicos.  
file:///C:/Users/Gonzalo/Desktop/DIEEEO78-2016_RutaSeda_geopoliticaChina_AdrianVidales.pdf
[2] Doctor en Economía y especialista en economía asiática es el coordinador del CEAS.

[3] Carlos Aquino, “Discurso en el acto de inauguración del Centro de Estudios Asiáticos de San Marcos (CEAS)”, en

http://asiapacifico-carlosaquino.blogspot.com/2018/11/discurso-en-el-acto-de-inauguracion-del.html 

[4] En el país, existen cuatro sedes en diferentes universidades: PUCP y Ricardo Palma en Lima, U. Católica de Santa María en Arequipa y la Universidad de Piura.
[5] http://ceo.pucp.edu.pe/
[6] Portal institucional de la UNMSM, “Centro de Estudios Asiáticos: docentes crearán proyectos para acercar la academia peruana a Asia” (http://www.unmsm.edu.pe/noticias/ver/Centro-de-Estudios-Asiaticos-docentes-crearan-proyectos-para-acercar-la-academia-peruana-a-Asia) y “San Marcos pone en marcha Centro de Estudios Asiáticos (http://www.unmsm.edu.pe/noticias/ver/san-marcos-pone-en-marcha-centro-de-estudios-asiaticos).