jueves, 7 de octubre de 2021

¿Por qué América Latina y China se comportan de diferente manera en la globalización?

 En Latinoamérica prácticamente todos los países, así hayan o no adoptado el neoliberalismo, han tenido un comportamiento económico mediocre en las últimas décadas. La región es la de menor crecimiento en el mundo desde 1980. Los países abrieron sus economías al mundo desde 1980 o 1990 después de tener economías cerradas y proteccionistas desde 1950 en adelante. Tuvieron que abrirse pues tenían economías en quiebra por la crisis de la deuda externa al endeudarse demasiado, hiperinflación por el gasto desmedido del gobierno, y empresas públicas en quiebra. También tenían estructuras económicas débiles y dependiente de las exportaciones de materias primas. 

La apertura de las economías implico la privatización de las empresas estatales, reducción de aranceles, lo que trajo productos extranjeros más baratos (y mayor competencia para las empresas nacionales), mayores flujos de inversión extranjera, etc. También hubo más flujos de préstamos, de deuda externa.

Pero la creciente globalización que Latinoamérica experimento desde 1990 en adelante en particular, no ha sido aprovechada plenamente por la región, y algunos se sobre endeudaron y otra vez tienen problemas de pago de su deuda externa, como Argentina. Algunos países han logrado exportar mas y recibir mayor inversión extranjera, pero aun la mayoría sigue dependiente de las exportaciones de materias primas.

La región no aprovecho las oportunidades que brinda la globalización. Invirtieron poco en infraestructura física y humana. Se necesita mejores vías de comunicación, como puertos aeropuertos para movilizar sus productos. Debe haber mayor inversión en educación e investigación y desarrollo para transformar sus materias primas en productos industriales.

¿Por qué Latinoamérica no aprovecha la globalización plenamente? ¿Por qué sigue exportando materias primas?, o también puede preguntarse, ¿Porque Latinoamérica no exporta productos con más valor agregado? Una de las principales razones es que la región no forma recursos humanos que puedan transformar esas materias primas. No crea la mano de obra calificada ni los profesionales para eso, no forma el capital humano necesario. No tiene la ciencia y tecnología requerida para eso. No invierte en investigación y desarrollo para darle más valor agregado a las materias primas. Latinoamérica invierte en promedio solo 0.5% de su Producto Bruto Interno en investigación y desarrollo (el Peru apenas 0.1%), mientras que los países desarrollados cómo los miembros de la OCDE invierten en promedio más del 2%. China invierte más de 2%, Israel y Corea del Sur invierten 4%. 

Además, en Latinoamérica mucha gente prefiere estudiar en las Universidades especialidades de ciencias humanas, y no ciencias exactas, como las llamadas STEM (de las siglas en ingles de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas). En Latinoamérica se prefiere las carreras HSLE, de las siglas en ingles Humanidades, Ciencias Sociales, Leyes y Educación. En el Asia Oriental, en China, por ejemplo, los estudiantes en las Universidades estudian las carreras STEM en un porcentaje de 48%, y las de HSLE en un 24%; en Latinoamérica la proporción es STEM 17% y HSLE 63%. ¿Por qué eso es así? Una de las razones puede ser que en Latinoamérica los estudiantes en las escuelas primaria y secundaria tiene un bajo nivel en matemáticas y ciencias y por eso prefieren las carreras de ciencias sociales. Eso ve en las pruebas PISA, que miden las habilidades de estudiantes en matemáticas, ciencias y comprensión de lectura, donde los países de Latinoamérica están en los últimos lugares en el mundo.         

Además, Latinoamérica tiene instituciones débiles y no se privilegia la meritocracia en los cargos públicos, por eso también hay corrupción. Lo anterior no solo genera bajo crecimiento en la región y corrupción sino también creciente desigualdad en el ingreso. ¿Qué debe hacerse?

China es un ejemplo que debe estudiarse para ver cómo ha aprovechado la globalización para el beneficio del país. China desde 1979 implemento la política de reformas económicas y apertura al mundo. Utilizo la inversión y tecnología extranjera para desarrollar industrias cada vez más sofisticadas, esto también trajo consigo la creación de empleo para que pueda sacar a mucha gente de la pobreza.

Lo anterior fue posible pues tiene un gobierno basado en la meritocracia, ha desarrollado instituciones fuertes y estables que promueven el desarrollo de sus empresas, y un sistema educativo competitivo. Por ejemplo, China aparece en los primeros lugares en las pruebas PISA de la OCDE que mide las habilidades de los estudiantes de secundaria en matemáticas, ciencias y comprensión de lectura. En la ultima prueba del 2018 China está en el primer lugar.

Por ejemplo, China empezó las reformas en 1980 cuando abre zonas francas para atraer inversión extranjera, que en asociación con empresas estatales empezaron a exportar al mundo productos intensivos en mano de obra, con poco valor agregado, como ensamblado de televisores, bicicletas, etc. Este fue el caso de la ciudad de Shenzhen. Pero China no se quedo ahí. A través de la inversión en educación, en ciencia y tecnología, en aprendizaje de tecnología extranjera, y creación de la propia, paso a producir cada vez más productos intensivos en capital y en conocimientos, y ahora Shenzhen ya no produce bienes baratos o intensivos en mano de obra sino es el Silicon Valley de China, produciendo bienes de alta tecnología. Por eso empresas chinas de alta tecnología como Huawei, ZTE, Tencent, o la más grande empresa productora de drones en el mundo DGI, tienen su sede ahí.

Y China ha desarrollado una infraestructura de clase mundial, con modernos puertos, aeropuertos, vías férreas, centrales eléctricas, etc.

Justamente en esos sectores China puede ayudar a la región. Muchos países de Latinoamérica se han adherido a la iniciativa de la franja y la ruta y deben aprovechar las posibilidades que brinda China para modernizar su infraestructura. Además, deben aprender de la experiencia China de absorción de tecnología extranjera, creación de una propia, y así poder dejar de ser dependientes de la exportación de materias primas.

No creo que el liberalismo este llegando a su fin. En Latinoamérica puede ser que haya actualmente una tendencia a gobiernos de izquierda, más proteccionistas, con mayor intervención del estado, pero lamentablemente ya lo hubo antes y casi todos fracasaron. Esa ola izquierdista se presentó a comienzos de este siglo con Lula en Brasil, Chavez en Venezuela, Kirchner en Argentina, y no tuvieron éxito. Por eso surgieron otra vez gobiernos neoliberales o de derecha, que tampoco tuvieron éxito en muchos países y por eso hay otra vez otra ola izquierdista. El péndulo de moverse de gobiernos de derecha a izquierda está presente en Latinoamérica desde hace varias décadas.

Lo que el mundo necesita son gobiernos meritocráticos, con instituciones fuertes, invertir en educación e infraestructura, y poder así aprovechar la globalización que permitirá acceso a mejores tecnologías, capitales, bienes, y mercados. Pocos países han aprovechado la globalización para mejorar el nivel de vida de su población, y uno de ellos, el más exitoso, es China.

Por último, el mundo necesita una globalización donde haya reglas claras y se permita a los países aprovechar sus beneficios. Se necesita un sistema de comercio e inversión abierto, sin proteccionismo, sin guerras comerciales, y evitar que se incurra en prácticas de comercio desleales. Y los países en desarrollo como los de Latinoamérica, Asia y África, para poder aprovechar esa globalización, que les puede permitir a acceder a maquinarias, insumos, para poder desarrollar su industria, acceso a nuevas tecnologías, deben invertir en educación, en ciencia y tecnología. Y deben aprender de la experiencia de otros países, como China, que ha aprovechado las ventajas que puede traer la globalización, no solo para hacer crecer su economía, sino para aumentar el bienestar de su población

viernes, 1 de octubre de 2021

Los 72 años de la República Popular China

 


                                                                                    Carlos Aquino Rodríguez*

Se cumple 72 años de fundación de la República Popular China en octubre del 2021, y en ese lapso ha podido avanzar como no lo había hecho antes. En particular desde el periodo de reformas económicas y apertura al mundo que emprendió desde 1979 el país ha logrado crecer a tasas aceleradas. En el 2010 se convirtió en la segunda economía más grande del mundo, en el 2015 en la mayor potencia comercial, y en la actualidad es ya el mayor socio comercial de más de la mitad de los países del mundo, y el segundo mayor inversor. Y desde la segunda mitad de la primera década de este siglo es el motor de la economía global, contribuyendo anualmente en promedio con alrededor de un 30% al crecimiento del mundo.  

El año 2020 China elimino la extrema pobreza en el país según declaro el gobierno, y pudo sortear la grave crisis ocasionada por la pandemia del COVID-19, alcanzando un crecimiento anual de 2.3%, tasa bastante menor comparado con lo que crecía antes, pero muy destacable dado que el resto de los países del mundo experimentaron grandes caídas en sus economías. Este año 2021 es probable crezca más de 8% anual, de acuerdo con proyecciones de organismos internacionales como el FMI.

Se podría decir que China ha logrado lo anterior, entre otras razones, pues ha aprovechado la globalización para el beneficio del país. Este fenómeno, que se acelero desde 1990, implica que cada vez hay un mayor flujo de bienes, servicios, capitales, ideas, personas en el mundo, por las menores barreras para su movimiento. Esa globalización ha acelerado el crecimiento de la economía mundial, trayendo beneficios a algunos países en particular, y dentro de estos destaca China. Eso fue posible pues este país utilizo la inversión y tecnología extranjera para desarrollar industrias cada vez más sofisticadas, y esto también trajo consigo la creación de empleos para que pueda sacar a mucha gente de la pobreza.

Lo anterior fue posible pues China tiene un gobierno basado en la meritocracia, ha desarrollado instituciones fuertes y estables que promueven el desarrollo de sus empresas, y un sistema educativo competitivo. Por ejemplo, China aparece en los primeros lugares en las pruebas PISA de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico, OCDE, que mide las habilidades de los estudiantes de secundaria en matemáticas, ciencias y comprensión de lectura. En la última prueba del 2018 China está en el primer lugar, de un total de 79 países/regiones analizadas.

Justamente el rápido crecimiento económico de China puede ofrecer lecciones para el resto del mundo y a países como el Peru. Por ejemplo, China empezó las reformas en 1980 cuando abre zonas francas para atraer inversión extranjera, que en asociación con empresas estatales empezaron a exportar al mundo productos intensivos en mano de obra, con poco valor agregado, como ensamblado de televisores, bicicletas, etc. Este fue el caso de la ciudad de Shenzhen. Pero China no se quedó ahí. A través de la inversión en educación, en ciencia y tecnología, en aprendizaje de tecnología extranjera, y creación de la propia, paso a producir bienes intensivos en capital y en conocimientos, y ahora Shenzhen ya no produce bienes baratos o intensivos en mano de obra sino es el Silicon Valley de China, produciendo bienes de alta tecnología. Por eso empresas chinas de ese rubro, como Huawei, ZTE, Tencent, o la más grande empresa productora de drones en el mundo, DGI, tienen su sede ahí.

 

 

Uno de los países que se ha beneficiado del extraordinario crecimiento económico de China en los últimos 43 años desde sus reformas y apertura de 1979 en adelante es el Perú. Desde el 2011 China es el mayor destino de nuestras exportaciones, desde el 2015 el mayor socio comercial, y actualmente es uno de los principales inversores con aproximadamente un cuarto de total de la inversión extranjera acumulada en el Perú. Esto se ve en particular en las exportaciones de cobre. Alrededor de un tercio de todo lo que el Perú exporta al mundo es cobre. Casi el 70% de lo que el Perú vende al mundo de ese metal va a China. Y un 25% de la producción de cobre en el país es realizado por empresas mineras de China. Y los altos precios de este metal en la actualidad se debe también a la fuerte demanda de ese país, que consume casi la mitad de cobre del mundo.

Pero China no solo consume cobre. Como lo ha puesto en forma clara su XIV Plan Quinquenal 2021-2025, la implementación de su estrategia de “doble circulación” o “la circulación dual” que implica que China va a poner énfasis en aumentar la demanda interna, aumentando la capacidad industrial y tecnológica, junto con continuar produciendo para el mercado externo, presenta oportunidades para el resto del mundo. La cada vez mayor importancia de su mercado interno se debe al creciente ingreso per cápita de su población, de casi 11 mil dólares al año en la actualidad. Y eso significa demanda de muchos productos, de una población de 1,400 millones en la actualidad, aparte de las materias primas para su industria.

La fuerte relación económica entre Perú y China ha sido acompañada de una sólida relación política y de cooperación. Esto ha hecho posible tener desde el 2010 un Tratado de Libre Comercio, desde el 2013 un Acuerdo de Asociación Estratégica Integral, y desde el 2019 el Perú se unió a la iniciativa china de la Franja y la Ruta.

Otro rubro donde cada vez las relaciones entre Perú y China son cada vez más fuertes es el intercambio académico. Como se vio, hay mucho que se puede aprender de ese país, y cada vez más peruanos justamente viajan allá. Por ejemplo, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, al cual pertenece el Centro de Estudios Asiáticos que dirijo, tiene convenios con varias Universidades de China que han permitido que estudiantes de la Universidad y miembros del Centro viajen. Solo este año por ejemplo 3 estudiantes han empezado a hacer estudios de posgrado en la Universidad de Pekin y Tsinghua, las más importantes en China, la numero uno en Asia y ubicado entre las 20 más importantes en el mundo. También varios miembros del CEAS han hecho en China sus Maestrías y Doctorados, y también han viajado invitados a atender Conferencias o Seminarios para seguir especializándose, y todo ellos gracias a las becas que ofrece el gobierno de ese país.        

Es en este entorno de solidas relaciones que el Perú está celebrando este noviembre del 2021 el 50 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China. Con el continuo crecimiento de la economía China, Perú y el resto de los países podrán beneficiarse de eso, especialmente teniendo en cuenta el objetivo que se ha lanzado de tener al 2035 un país “moderadamente desarrollado”.

 

 

 

 

*Director del Centro de Estudios Asiáticos, CEAS, Universidad Nacional Mayor de San Marcos