miércoles, 14 de agosto de 2013

La rendición de Japón, la visita al templo Yasukuni y el intento de modificar la Constitución japonesa

Este 15 de agosto se conmemora el 68 aniversario de la rendición de Japón cuando ese día en 1945 el Emperador japonés Hirohito se dirigió al pueblo japonés por radio para anunciar que su país se rendía ante los aliados pues no podía seguir haciendo una guerra que había causado ya muchos muertos. Mucha gente se sorprendió de que el Emperador, que era considerado por muchos un ser divino, hable a su pueblo por este medio, y algunos se dicen se suicidaron pues no creían que Japón pudiera rendirse.
La rendición se produjo después del ataque con dos bombas atómicas, en Hiroshima primero y luego en Nagasaki que EE.UU. efectuó días antes, el 6 y 9 de agosto respectivamente. También influyo en la decisión para que Japón se rinda que la Unión Soviética, que tenía un pacto de no agresión con Japón, le declare la guerra el 9 de agosto, invada Manchuria, donde el país nipón mantenía un gobierno títere, y comience a meterse por el norte tomando las islas Kuriles y amenazando a Hokkaido.
Y es después de 68 años, ahora con el Primer Ministro Shinzo Abe en el poder, cuando las tensiones de Japón con China y Corea se encuentran en un punto alto, por una serie de razones. Primero, justamente el 15 de agosto, cuando algunos políticos japoneses visitan el templo sintoísta Yasukuni, esos países protestan fuertemente. La razón es que en este templo se veneran y recuerdan a los muertos en las guerras que ha tenido Japón desde 1867 hasta la Segunda Guerra Mundial, unos 2.4 millones de ellos, pero también están aquí 14 criminales de guerra Clase A (que fueron incluidos en 1978), que fueron condenados a muerte por el Tribunal de Guerra que se estableció por los aliados en Japón al perder este la guerra en 1945.       
China y Corea acusan a Japón que al visitar sus políticos este templo veneran a los criminales de una guerra en que esos dos países fueron de los más afectados. Dicen que sus líderes no se han arrepentido bien de lo que hicieron.
Este 15 de agosto visitaron el templo tres Ministros del gabinete y más de 100 legisladores, aunque el mismo Abe no lo visito (aunque envió una ofrenda)[1], así que China y Corea harán sentir su fuerte protesta otra vez.
Como se dijo en este templo Yasukuni, establecido en 1869, se veneran, recuerdan las almas de los caídos en las guerras que tuvo Japón. Estas almas, o kamis (que podrían traducirse como dioses también), de acuerdo a la tradición sintoísta, la religión japonesa, descansan en este templo. Yasukuni es un templo de una gran extensión, casi 6.5 hectáreas, y es conocido también pues aquí hay un Museo de la guerras de Japón, e incluso hay aquí un avión caza Zero que participo en la Segunda Guerra Mundial, un monumento al kamikaze (el piloto suicida japonés), monumento al caballo, al perro, que participaron con el ejército japonés en esas guerras (e incluso monumento a las palomas mensajeras que fueron usadas en las guerras).        
Abe en su discurso en la ceremonia oficial para conmemorar la rendición de Japón, donde asistió el Emperador Akihito también, omitió la referencia que tradicionalmente hacían sus predecesores, de lamentar las guerras y el sufrimiento que Japón hizo a sus vecinos. Esto, y el hecho que también omitió el compromiso de sus predecesores que Japón nunca más librara una guerra, seguro ocasionara la protesta de sus vecinos que acusan a Abe de ultranacionalista, de negar lo que Japón hizo contra sus vecinos en la Segunda Guerra Mundial  y de querer llevar al país a enfrentarse a sus vecinos[2].   
Pero esto no es lo único que ocasiona la tensión de Japón con sus vecinos. Hay un conflicto por las islas Senkaku, ubicadas entre Okinawa y Taiwán, que está en poder de Japón pero que China reclama como tal (islas llamada Diaoyu por los chinos), y otro conflicto por los islotes Takeshima (Dokdo en idioma coreano) que Japón reclama como suyo pero está ocupado por Corea del Sur.
Otro tema también actual y motivo de tensión es que el Primer Ministro Abe quiere modificar la Constitución que EE.UU. elaboro después de la derrota de Japón en 1945, considerada pacifista, pues en esta Japón renuncia a hacer la guerra. Abe quiere eliminar específicamente el artículo 9 que enuncia eso. La razón es que Abe dice que Japón debe ser un país normal, debe tener un Ejercito normal (actualmente tiene uno pero denominado “Ejercito de Autodefensa”), y debe ser capaz de responder rápidamente ante cualquier agresión. Menciona que esto es necesario ante la nueva realidad geopolítica de Asia Oriental, con una Corea del Norte muy agresiva, y con China que cada vez incrementa mas su gasto militar y con una actitud que ven como provocadora al enviar este país por ejemplo sus barcos y aviones de guerra muy cerca a las islas Senkaku. También influye en esta decisión de querer modificar la Constitución el que dicen que no dependerán para siempre de EE.UU. para su defensa militar.
Abe al no poder modificar tan fácilmente la Constitución, pues se requieren de dos tercios de los votos en ambas Cámaras legislativas, quiere por el momento reinterpretarla, permitiendo que Japón participe en el mecanismo de autodefensa colectiva, que significa por ejemplo, dado que es aliado de EE.UU., que si este país es atacado, Japón también debe intervenir en su defensa. Esto preocupa a China y Corea pues si EE.UU. interviene en un futuro conflicto contra China (algo que algunos consideran como un escenario no del todo improbable), Japón intervendrá al lado de EE.UU. No solo eso, incluso se habla de que Japón podría intervenir, utilizando ese mecanismo de autodefensa colectiva, a lado de Filipinas, o India en un conflicto que estos países podrían tener contra China.
Otros temas de contención entre Japón y sus vecinos son el hecho de que según China y Corea, Japón quiere negar su rol de invasor de esos países en la primera mitad del siglo XX, de querer desconocer esa historia al no incorporarla plenamente en sus libros de texto de uso escolar, y con Corea (y también con China aunque en menor medida) al negar el rol del gobierno japonés y de denegar indemnización a las mujeres que el Ejercito japonés llevo de esos países para servir de esclavas sexuales a sus soldados dispersados en el los países del Asia Oriental que invadió durante la Segunda Guerra Mundial.           
En todo caso la actitud nacionalista de Abe no solo preocupa a sus vecinos sino incluso dentro de Japón hay sectores que no quieren saber nada con modificar la Constitución o en la reinterpretación de esta en el tema de la autodefensa colectiva. Mucha gente teme que Japón se involucre en una guerra de ocurrir esa modificación o reinterpretación de la Constitución.
En Okinawa especialmente la oposición es alta al ser este el lugar donde ocurrieron batallas en la Segunda Mundial dentro del territorio japonés. Además bases militares de EE.UU, aquí ocupan gran parte de la isla y la presencia de aviones, helicópteros perturban con el ruido la vida de sus habitantes y los marines de EE.UU. no son vistos con buenos ojos. Los okinawenses se quejan que aun ellos soportan la mayor parte del peso de la presencia de EE.UU. en el país, necesario para muchos en Japón para defender al país de las amenazas latentes en la región.      
El panorama entre estos tres países se presenta complicado, especialmente entre Japón y China. Una reciente encuesta publicada en ambos países muestra que el nivel de desconfianza entre ambos es muy alto. En ambos países, alrededor o más del 90% de sus ciudadanos consideran al otro como el país menos confiable.
Con Japón tratando de salir de un periodo de bajo crecimiento y deflación, la continua tensión con sus vecinos China y Corea no ayuda mucho en ese sentido. China especialmente es un gran mercado para los productos japoneses, donde ha invertido mucho también.      



[1]  Japan Today: “Cabinet ministers visit Yasukuni Shrine; Abe sends offering”, 15 de agosto 2013,

[2]  Japan Today: “Abe skips reference to WWII remorse in his speech”, 15 de agosto 2013,

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