viernes, 6 de abril de 2018

¿Habrá una guerra comercial entre EE.UU. y China?: Consecuencias para América Latina



La escalada de amenazas y acciones en lo que algunos estiman es una guerra comercial entre EE.UU. y China continua. El lunes 2 de abril China impuso aranceles a bienes de EE.UU. valorizados en 3 mil millones de dólares en respuesta a aranceles al acero y aluminio chino (valorados en aproximadamente 3 mil millones de dólares) que EE.UU. hizo efectivo el 22 de marzo (aranceles que EE.UU. también impuso a otros países). El martes 3 EE.UU. anuncio otra lista de productos chinos a los que aplicaría aranceles por un monto de 50 mil millones de dólares, que entraría en efecto probablemente en dos meses. Y China respondió inmediatamente el miércoles 4 con una lista de productos de EE.UU. al que impondría aranceles, a importaciones de EE.UU. por un valor similar, 50 mil millones de dólares, y dijo que estas entraran en efecto apenas EE.UU. ponga en efecto los aranceles a los productos chinos. El jueves 5 Trump anuncio que estudiara poner aranceles a productos chinos por 100 mil millones de dólares. El viernes 6 China anuncio que contratacara con la mayor fuerza a estas posibles medidas.
La guerra comercial parece en marcha. Por lo menos ya se han efectuado los primeros disparos. ¿Por qué sucede todo esto?
Todo empezó desde que Trump asumió la Presidencia el año pasado, cuando anuncio que cumplirá su promesa de campaña de terminar el gran déficit comercial que EE.UU tiene con China (y otros países), que alcanzó los 375 millones de dólares el 2017. Trump acusa a China de que ese déficit se produce pues China pone trabas a los productos de EE.UU. que quieren ingresar a China, o hace dumping con sus productos en el mercado de EE.UU. (vende por debajo de lo que cuesto producirlo o de lo que vende en China), además de acusar a China y sus empresas de robar la propiedad intelectual y la tecnología de EE.UU. En agosto del año pasado pidió a la Oficina del Representante de Comercio que investigue eso, y las medidas tomadas por EE.UU. son el resultado de esas investigaciones.
Primero la imposición de aranceles al acero y aluminio chino (y de otros países) el 22 de marzo fue en aras de la protección de la industria nacional por cuestiones de seguridad nacional. La lista de productos chinos por un valor de 50 mil millones de dólares que tendrían aranceles anunciada el martes 3 es el resultado de la aplicación de sanciones a China por no respetar o robar la tecnología de las empresas de EE.UU. que según dice hace a través de medidas como obligar a las empresas extranjeras a transferir su tecnología al obligarlas que se asocien con empresas de ese país si quieren invertir en China, a través de acuerdos que fuerzan a transferir esas tecnologías, de no proteger suficientemente la propiedad intelectual extranjera (por la piratería) e incluso acusa a China de conducir y apoyar ataques cibernéticos para robar información de empresas de EE.UU. Otra medida tomada bajo la Sección 301 del Acta de Comercio de 1974 (aparte del alza de aranceles contra productos chinos y la queja ante la OMC) incluye restringir la inversión china en EE.UU. que tenga como objetivo obtener tecnología del país[1].
Como se dijo Trump fue elegido prometiendo poner a EE.UU. primero, proteger la industria nacional (y el empleo), especialmente elevando aranceles a los productos extranjeros (y chinos en particular). Para esto Trump se ha rodeado de funcionarios que comparten esa visión de China, como Peter Navarro, acérrimo crítico de China (a quien acusa también de manipular su moneda para que sea barata), que es Director del Consejo Nacional del Comercio de la Casa Blanca, de Robert Lighthizer, Representante de Comercio, que ha impuesto esas medidas a China amparado en la Sección 301 del Acta de Comercio de 1974, que permite al Presidente de EE.UU. (sin pedir autorización del Congreso) imponer medidas contra países que juzgue tienen prácticas de comercio desleales contra EE.UU. Lighthizer fue Asistente del Representante de Comercio de EE.UU. durante el gobierno de Reagan en los años 1980s cuando negocio acuerdos comerciales para abrir los mercados de Japón (y de otros países) al acero, automóviles y productos agrícolas de EE.UU. (lo mismo que quiere hacer con China).
Los aranceles a los 50 mil millones de productos chinos aun no entran en efecto, mientras se analiza esto y se someta a audiencias de las partes afectadas en EE.UU., proceso que como se dijo tomara probablemente dos meses. Esto deja margen para que los dos países negocien y eviten una guerra comercial que no beneficiaría a nadie. EE.UU. quiere que China le compre más productos, incluso el Secretario de Comercio de EE.UU. Wilbur Ross dijo en una entrevista a Bloomberg de que una simple solución es que China compre más LNG a EE.UU. dado que necesita abastecerse de ese producto[2].  China ya es el tercer mayor comprador de LNG de ese país, después de México y Corea del Sur.
La guerra comercial perjudicaría a todos, empezando por EE.UU. que depende de muchos productos importados de China, y que al poner aranceles elevaría el precio y perjudicaría a sus consumidores, así como a sus empresas que fabrican productos en China, como Apple, la empresa más rentable del país, que manda a producir por ejemplo los iPhone en China. Además, los aranceles no solo castigarían a China sino a muchos más, pues por ejemplo, para ensamblar un iPhone en China se emplean partes y componentes de muchos países o lugares, como de Japón, Taiwán, Corea, y del mismo EE.UU[3]. Por último, China podría imponer aranceles a otros productos de EE.UU, que importa en grandes cantidades, como aviones, trigo, o soja. Entonces hay un tiempo para las negociaciones hasta la imposición definitiva de aranceles.
Pero aparte del tema comercial hay muchas cosas en juego. EE.UU. necesita el apoyo de China para lidiar con Corea del Norte y se supone que en un mes y medio seria la reunión de Kim con Trump. Justamente China empezó a aplicar sanciones económicas efectivas a Corea del Norte a pedido de Trump, a cambio de evitar que Trump sancione a China por el gran déficit comercial que tiene con EE.UU. y abra más su mercado. Veremos en que termina todo esto.
Consecuencias para Latinoamérica:
Una guerra comercial perjudicara a todos, y a la región también: Primero una guerra comercial debilitara las economías de EE.UU. y China, y esto significa menor demanda para todo tipo de productos, de todos los países. EE.UU. es la mayor economía del mundo y China es la segunda. China es el mayor socio comercial de EE.UU. y viceversa. Para EE.UU. las exportaciones a China representan el 8% del total de sus exportaciones y las importaciones desde China representan el 21.4% del total. Para China las exportaciones a EE.UU. representan el 23% del total y sus importaciones desde EE.UU. representan el 7.3% del total[4].
Segundo China exporta básicamente manufacturas a EE.UU. y estas necesitan para su fabricación materias primas, que vienen en parte importante de Latinoamérica, entonces la región se afectaría (China importaría menos materias primas y el precio de estas caería). Tercero una guerra comercial no solo se limitaría al tema del comercio, sino que por ejemplo de agudizarse China contemplaría desprenderse de bonos del Tesoro de EE.UU. (tiene 1.1 billones de dólares invertido en esos bonos, un poco más de la tercera parte de sus reservas internacionales). De pasar esto subiría la tasa de interés y esto afectara a Latinoamérica pues los préstamos serán más caros. Cuarto, las acciones caerían en las Bolsas de Valores y también en la región así que esto afectara a todos.
¿Habrá algo del que se beneficiara Latinoamérica?: Se dice que si EE.UU. deja de comprarle a China esos productos serán suplidos por otros países. Como vimos China le vende a EE.UU. manufacturas, y la región produce pocas manufacturas, así que los beneficiados serían otros países de Asia por ejemplo que produce esas manufacturas (aunque algo podría beneficiarse México, que vende ya bastante manufacturas a EE.UU).  Si China deja de comprarle a EE.UU, ¿se beneficiaran los latinoamericanos? China le compra aviones, soya, trigo a EE.UU. y se podrían beneficiar países como Brasil y Argentina que venden trigo y soya. De hecho China desde el año pasado aumento sus compras de soya de Brasil y Argentina en comparación a los que compra de EE.UU. Pero una guerra comercial traería más perjuicios que beneficios a la región.       
      



  
          




viernes, 30 de marzo de 2018

Sobre la reunion de Xi y Kim

Entrevista dada al diario El Comercio"

“Lo que vale es la próxima reunión de Kim Jong-un con Donald Trump”

Para el especialista en Asia Carlos Aquino Rodríguez, China es un actor clave en la desnuclearización de Corea del Norte, pero todo se debe a las sanciones impuestas por EE.UU.

Kim Jong-un
En medio de un gran secretismo, Kim Jong-un visitó el martes al presidente chino, Xi Jinping. El analista Carlos Aquino Rodríguez, profesor de Economía Internacional y Economía Asiática de la UNMSM, señala que Kim ha sentido el golpe de las sanciones. (Foto: EFE)
Desde que empezó el año, las amenazas nucleares de Corea del Norte se convirtieron en promesas de negociación. El experto en temas asiáticos Carlos Aquino Rodríguez señala a este Diario que la actitud de Kim Jong-un no es gratuita y explica el juego geopolítico entre China y Estados Unidos.
— ¿Cuál es el mensaje que quiere dar el presidente chino, Xi Jinping, tras reunirse con Kim Jong-un?Definitivamente cualquier arreglo al que pueda llegar Corea del Norte está en el interés de China. Xi quiere saber exactamente qué le va a proponer Kim Jong-un a los presidentes de Corea del Sur y EE.UU. en sus próximas reuniones [de finales de abril y mayo, respectivamente].
Hasta hace unos años, China aguantaba las acciones de Corea del Norte, pero desde que empezó a apuntar con misiles hacia Estados Unidos y las amenazas de Trump con el uso de la fuerza, China decidió alinearse a las sanciones contra Pyongyang.
Por las declaraciones de los medios oficiales chinos, Kim ha reiterado a Xi que quiere una desnuclearización de la península coreana, y eso es lo que quiere asegurarse Xi. La cosa es qué pasos concretos va a dar Corea del Norte, porque hasta ahora hemos tenido una serie de reuniones en los últimos veinte años, donde los norcoreanos prometían que iban a desnuclearizar y al final no lo hacían, o empezaban a dar unos pasos para conseguir ayuda económica, y luego daban marcha atrás. EE.UU. ya dijo que la próxima reunión entre Kim y Trump no será solo para conversar, sino que Corea del Norte tiene que presentar planes concretos de que va a desnuclearizarse.
Hasta ahora solo hemos tenido palabras, pero es un gran paso y Kim está buscando el apoyo de China. Kim está comprometiendo su palabra ante China, el único país que aún lo apoya.
— ¿A Kim no le convendría quedar mal con China?Claro. China ha impuesto sanciones económicas a Kim, impulsadas por EE.UU., pero es un juego político por el tema comercial. Trump está anunciando medidas impositivas arancelarias a China, pero el trasfondo es Corea del Norte. A China le conviene que se resuelva el problema pacíficamente, no solo porque quiere estabilidad política en la península coreana, sino porque no desea que EE.UU. lo presione con sus mercados. Y eso implica que Kim cumpla lo que prometa.
— Pero antes ha prometido y no ha cumplido…Kim se puede reunir con el presidente de Corea del Sur y prometerle muchas cosas, pero lo que vale en realidad es la reunión con Trump. Hasta ahora son puras palabras.
— Entonces, ¿esta reunión con Xi Jinping es importante, pero no tanto como la que tendrá con Trump?Por supuesto. El actor más importante es Trump. Si no fuera por las sanciones económicas de EE.UU. y si no hubiera prácticamente obligado a China a acatar las sanciones contra Corea del Norte, no hubiera habido nada. De alguna manera, Kim está comprometiendo a China y China le está tomando la palabra a Kim, porque hasta ahora ha defraudado a todos.
— Contra todo pronóstico, esta diplomacia particular que tiene Trump, esta vez sí está funcionando... A Trump se le puede ver como ‘un loco’, pero en realidad está funcionando. La única forma de que las cosas funcionen con Kim es a través de las sanciones económicas. Las conversaciones ya no valen, porque llevan veinte años y no trajeron absolutamente nada. Y como mencioné, Trump tiene bajo la manga las medidas arancelarias contra China. O sea, Trump le dice a Xi: “Si no quieres problemas comerciales conmigo, entonces ayúdame en este tema nuclear”. En este sentido, hay que darle el crédito a la administración Trump, pese a su retórica bravucona.
— ¿Por qué a China no le conviene una unificación de la península coreana? ¿Prefiere que Kim continúe en el poder?Hasta ahora China ha apoyado a Corea del Norte. Pero las cosas han cambiado en los últimos años, sobre todo tras las continuas amenazas nucleares de Kim. Estados Unidos se ha vuelto un actor importante y quiere que Kim deje sus bombas nucleares, mientras que Xi teme que, efectivamente, Trump resuelva el asunto militarmente. Y si es así, habría una guerra y Corea del Norte caería bajo la influencia de EE.UU. y eso no le conviene a China. Por eso prefiere que las cosas se resuelvan de forma pacífica.
— Pyongyang ha desarrollado su programa nuclear durante años. ¿Dejarán fácilmente su producción de armas atómicas?Kim siempre ha dicho ante su pueblo que necesitan las bombas nucleares ante la amenaza de EE.UU. ¿Cómo va a justificarse ahora? Si las cosas se arreglan, y el país comienza a desarrollarse, Kim podría decir que ya no tienen bombas atómicas, pero a cambio están creciendo económicamente y tienen relaciones comerciales con otros países. Pero hasta ahora son puras especulaciones y buenos augurios.
— De la próxima reunión entre Kim Jong-un y Trump, ¿quién podría salir ganando y quién pondrá las condiciones?De hecho, Estados Unidos ha puesto las condiciones. Si no hay desnuclearización, las sanciones económicas seguirán aumentando y ahí sí Corea del Norte se iría a la quiebra. Este acercamiento es, definitivamente, fruto de las sanciones y Kim está sintiendo el golpe. Al final Trump ha puesto los términos. Y Kim podría ganar bastante, como acceder al comercio mundial, tener relaciones con otros países, etc.
— Usted le da crédito a Trump, ¿pero Kim acaso no llevó esta situación al límite, con sus continuas amenazas? ¿De alguna manera, el líder norcoreano está siguiendo su hoja de ruta? El éxito de Kim depende de varios factores, porque si Kim negocia solo con Trump y Corea del Sur podría perder, por eso está involucrando a Xi Jinping y lo quiere tener de su lado. En términos diplomáticos, es un triunfo para él. Sin embargo, ¿para qué Corea del Norte ha desarrollado la bomba atómica en los últimos 20 años y matado de hambre a su pueblo si al final termina reuniéndose con Estados Unidos, su rival? ¿En qué ha cambiado?
— ¿En qué ha cambiado entonces?Antes había sanciones económicas, pero eran leves, y como Corea del Norte no había desafiado con un misil intercontinental, entonces EE.UU. se sentía seguro. Pero ahora, Corea del Norte tiene este misil y Trump ya se cansó de las negociaciones y está ajustando las clavijas. Podríamos decir que Kim ha logrado que Trump se siente a conversar con él, pero a costa de las sanciones económicas. Esto es lo más importante. Si antes hubiera habido castigos tan estrictos, estoy seguro de que EE.UU. y Corea del Norte ya hubieran conversado.

miércoles, 28 de marzo de 2018

La visita de Kim a China



Sorprendió a todos la visita de Kim Jong-un a China donde fue recibido por el Presidente Xi Jinping. Esto se produce a un mes del planeado encuentro entre Kim y el Presidente de Corea del Sur, y a dos meses del probable encuentro de Kim con el Presidente Trump.
Sorprende pues las relaciones entre los dos países estaban algo tensas por las sanciones económicas que China ha impuesto al régimen norcoreano, siguiendo las que las NNUU impuso a pedido de EE.UU. En todo caso en el encuentro se afirmó los lazos de amistad entre los dos países y Kim aparece teniendo a China de su lado en las próximas negociaciones que tendrá con el régimen surcoreano y EE.UU.
Sorprendió también que Kim haya afirmado que esta por la desnuclearización de la península coreana[1]. Sorprende pues el único que tiene bombas atómicas en la península es su país, y también sorprendió al decir que ese era el deseo de su padre y su abuelo[2] cuando fueron ellos los que iniciaron el programa nuclear del régimen norcoreano.
Kim presionado por las sanciones económicas, ahora que China también la aplica (China es el principal socio comercial del país, con un 90% del total), ha desplegado una intensa actividad diplomática desde que en Enero ofreció conversaciones a Corea del Sur y envió después una delegación de alto nivel a los Juegos Olímpicos de Invierno en Corea del Sur de febrero. China se animó a aplicar sanciones económicas al régimen norcoreano por la presión de Trump, que le dijo que a cambio del apoyo en la presión a Corea del Norte EE.UU. presionaría menos a China en el tema del gran déficit comercial que EE.UU. tiene con China.
Por el momento entonces Kim aparece dispuesto a dejar su programa nuclear, aunque esto estará sujeto a negociaciones con EE.UU.  No es la primera vez que el régimen norcoreano ofrece esto, lo hizo antes pero después se tiro para atrás consiguiendo engañar a su contraparte, recibiendo ayuda económica por sus promesas mientras seguía desarrollando su programa nuclear. Por eso Trump dijo que ya basta de conversaciones y planteo sanciones económicas efectivas que han hecho que Kim quiera negociaciones ahora. Trump también lo hizo por el hecho de que ahora hay una urgencia pues Corea del Norte ya tiene bombas nucleares y pronto tendría un misil capaz de llevar una ojiva nuclear hasta el territorio continental de EE.UU. China también se animó a apoyar las sanciones contra el régimen de Kim pues EE.UU., Trump en particular, amenazo con un ataque preventivo al régimen norcoreano si efectivamente este alcanza el objetivo de tener ese misil. A China no le conviene un cambio de régimen en la península, no quiere problemas en su frontera. También China está en un proceso de desarrollo económico y no quiere ningún tipo de perturbación en este camino.
En todo caso hasta ahora todos son conversaciones, promesas de Kim, que ya ha hecho antes su padre y abuelo. Lo concreto se verá cuando Trump se siente frente a Kim y este le plantee acciones reales para que deje atrás su programa nuclear. Trump se ha rodeado de asesores como Jhon Bolton, el recientemente nombrado asesor presidencial en temas de seguridad, que ha dicho que EE.UU. no aceptara más promesas y tampoco dará ayuda económica a cambio de estas, sino que quiere acciones reales que demuestren que efectivamente el régimen norcoreano está cumpliendo lo que promete. Hasta ahora la estrategia de Trump tiene éxito, presionando a Corea del Norte con sanciones económicas, y a China también.
      




viernes, 23 de marzo de 2018

¿Guerra comercial entre EE.UU. y China?


¿Guerra comercial entre EE.UU. y China?
Después que EE.UU. anuncio que impondrá aranceles de 25% en productos que representan 60 mil millones dólares de importaciones de China, este país replico diciendo que impondría  aranceles en 128 productos por suman 3 mil millones de dólares en importaciones de EE.UU.
Los aranceles chinos serian de 15% en tubos de acero, fruta fresca y vino, y 25% en carne de cerdo y aluminio reciclado de importaciones de EE.UU., que serían similares al 25% de arancel al acero y 15% al aluminio chino que impondría EE.UU.
El temor es que esto pueda escalar en un conflicto mayor deviniendo en una guerra comercial.
Empresarios en EE.UU., y Trump en particular quieren corregir el déficit comercial que este país tiene con China, de 375 mil millones de dólares el 2017 (o 285 mil millones de dólares según las estadísticas de China). Trump fue elegido prometiendo poner a EE.UU. primero, proteger la industria nacional (y el empleo), especialmente elevando aranceles a productos chinos que según dice vienen a EE.UU. a precios subsidiados y haciendo dumping (vendiéndose a un precio menor o costo menor al que se venden o producen en China). Para esto Trump se ha rodeado de funcionarios que comparten esa visión de China, como Peter Navarro, acérrimo critico de China (a quien acusa también de manipular su moneda para que sea barata), que es Director del Consejo Nacional del Comercio de la Casa Blanca, de Robert Lighthizer, Representante de Comercio, que ha impuesto esas medidas a China amparado en la Sección 301 del Acta de Comercio de 1974, que permite al Presidente de EE.UU. (sin pedir autorización del Congreso) imponer medidas contra países que juzgue tienen prácticas de comercio desleales contra EE.UU. Lighthizer fue Asistente del Representante de Comercio de EE.UU. durante el gobierno de Reagan en los años 1980s cuando negocio acuerdos comerciales para abrir los mercados de Japón (y de otros países) al acero, automóviles y productos agrícolas (lo mismo que quiere hacer con China).
Trump también ha ordenado que EE.UU. inicie una queja contra China en la Organización Mundial de Comercio acusándola de obligar a las empresas extranjeras a transferir su tecnología al imponerles que se asocien con empresas de ese país si quieren invertir, producir en China, y de no proteger suficientemente la propiedad intelectual extranjera (e incluso acusa a China de conducir y apoyar ataques cibernéticos para robar información de empresas de EE.UU.). Otra medida tomada bajo la Sección 301 (aparte del alza de aranceles contra productos chinos y la queja ante la OMC) incluye restringir la inversión china en EE.UU. que tenga como objetivo obtener tecnología del país[1].
Los aranceles aun no entran en efecto, mientras EE.UU. analiza y publique después la lista detallada de productos a ser castigados, proceso que tomara probablemente un mes (desde el 22 de marzo en que se anunció la imposición de aranceles). Esto deja margen para que los dos países negocien y eviten una guerra comercial que no beneficiaría a nadie. EE.UU. quiere que China le compre más productos, incluso el Secretario de Comercio de EE.UU. Wilbur Ross acaba de decir en una entrevista a Bloomberg de que una simple solución es que China compre más LNG a EE.UU. dado que necesite abastecerse de ese producto[2].  China ya es el tercer mayor comprador de LNG de ese país, después de México y Corea del Sur.
La guerra comercial perjudicaría a todos, empezando por EE.UU. que depende de muchos productos importados de China, y que al poner aranceles elevaría el precio y perjudicaría a sus consumidores, así como a sus empresas que fabrican productos en China, como Apple, la empresa más rentable del país, que manda a producir por ejemplo los iPhone en China. Además, los aranceles no solo castigarían a China sino a muchos más, pues por ejemplo, para ensamblar un iPhone en China se emplean partes y componentes de muchos países o lugares, como de Japón, Taiwán, Corea, y del mismo EE.UU[3]. Por último, China podría imponer aranceles a otros productos de EE.UU, que importa en grandes cantidades, como aviones, trigo, o soja. Entonces hay un tiempo para las negociaciones hasta la imposición definitiva de aranceles.           



lunes, 19 de marzo de 2018

China-Latin America partnership good for all

China-Latin America partnership good for all

By Carlos Aquino | China Daily | Updated: 2018-03-20 07:34
The United States, of late, has raised concerns over the growing relationship between China and Latin America. China has been the second-biggest trade partner of Latin America since 2014. It is the biggest trade partner of Peru, Brazil, Chile and Uruguay, and is a growing foreign investor in the region, not only in the natural resources sector, but also in industry, agriculture, infrastructure and service sectors. China also gives aid and loans to several countries in the region.
The US, especially President Donald Trump and his administration, should not complain about these developments because its actions are what prompted Latin America to look for alternative partners. Washington has adopted a protectionist agenda that is affecting many Latin American countries. The US is renegotiating the North American Free Trade Agreement, especially with Mexico and Canada. It has pulled out of the Trans-Pacific Partnership agreement (in which Chile, Mexico and Peru were members). And it is setting up trade and immigration barriers.
Traditionally, the US has regarded Latin American as its backyard. But now Latin America has established economic relations with other regions and countries that are growing faster, such as Asia, especially China.
Latin America's ties with China are growing, and this is quite natural. China is the world's second-largest economy with a growing market for many products that Latin America could export-not only natural resources, but also foods and industrial products (if the region could be more competitive in this field).
One of the factors that Latin America lacks to make its industrial sector more competitive is infrastructure, such as ports, seaports, highways, railroads, electricity grids. And that is exactly what China wants to help build through its Belt and Road Initiative and "shared future for humankind" policy.
Under the leadership of President Xi Jinping, China is offering cooperation through its expertise and finance to build infrastructure in Latin America, which will make the region more competitive. Once Latin America becomes more competitive, stronger economic development will follow, which in turn will raise people's incomes and improve their standards of living. And even the US could buy more quality products from a better-developed Latin America instead of worrying about drug trafficking and illegal immigration from its southern neighbors. As such, the US should welcome China's major involvement in Latin America, that will help make the region more prosperous and safe.
The author is a professor at San Marcos National University in Peru and director of its Institute of Economics Research.

lunes, 8 de enero de 2018

La cada vez mayor importancia del mercado asiático para el Perú


Cada vez el Perú comercia más con Asia, y especialmente para nuestras exportaciones el mercado asiático constituye ya casi un 45% del total.
El año 2017 el Perú exporto al mundo 39,655 millones de dólares[1] y el mayor mercado fue China a donde fueron 10,531 millones de dólares, a Corea del Sur fueron 1,823 millones (cuarto lugar), India 1,711 millones (quinto), Japón 1,635 millones (séptimo lugar). De nuestros 10 principales mercados en el mundo 4 son de Asia.
Las exportaciones peruanos aumentaron el 2017 casi un 23% respecto al 2016, principalmente por el aumento en el precio de los minerales, como el cobre que subió casi un 40% el año pasado, pero también pues algunos productos agroindustriales, como la palta fresca y el blueberry, aumentaron de valor casi un 50% respecto al año 2016. Pero las exportaciones peruanas a los países asiáticos aumentaron en mucho mayor porcentaje que la que aumentaron las exportaciones en general. Como se indicó las exportaciones peruanas aumentaron un 23% el 2017, pero a China aumentaron un 40%, a Corea del Sur en un 61.7%,  a Japón en un 51.8%, pero el salto más espectacular fueron las exportaciones a la India, que aumentaron en un 126.8%, y a Tailandia en un 122.2% (aunque el monto exportado a este país aún es menor)[2].
En general, las exportaciones a Asia representan el 44% del total, a América el 33.8% del total, y Europa está en tercer lugar con un 20.7% del total[3].    
Es interesante el caso de la India, que paso a Japón como mayor destino de nuestras exportaciones. India, un país con enorme población, de unos 1,300 millones de habitantes, y que será con China una de las dos mayores economías del mundo en unos 20 años más, ofrece enormes oportunidades. El Perú está negociando en la actualidad un Tratado de Libre Comercio con ese país.
Lo importante en todo caso es desarrollar más productos de exportación a Asia pues más del 95% que se les vende son materias primas, ya sea minerales, petróleo o gas natural, y harina de pescado.
Por el lado de las importaciones la importancia del Asia también es importante, aunque el 2017 no experimento un crecimiento mayor. El 2017 la mayor fuente de importaciones del Perú fue el continente americano con 49.6%, segundo fue Asia con 35.5%, y tercero fue Europa con 13.6%, aunque si se ve por país China es la mayor fuente de importaciones del Perú, donde un 22.2% de todo lo importado vino de China[4].





[2] Porcentajes basados en las exportaciones de enero a octubre del 2017, de MINCETUR: Reporte Mensual de Comercio, octubre del 2017 https://www.mincetur.gob.pe/comercio-exterior/reportes-estadisticos/exportaciones/reporte-mensual-de-comercio-exterior/

[3] Basadas en estadísticas de la fuente mencionada en la nota 2, del MINCETUR.
[4] Basadas en estadísticas de la fuente mencionada en la nota 2, del MINCETUR

Cumbre 2017 de APEC en Vietnam

Cumbre 2017 de APEC en Vietnam


La 25ava reunión de los Lideres Económicos del APEC del 2017 se realizó en Noviembre en Vietnam, y se reafirmó los objetivos que tiene el APEC de trabajar por una comunidad donde haya un clima de libre comercio e inversiones. Los Lideres reafirmaron su compromiso de trabajar juntos y tomar las siguientes acciones: Promover un crecimiento innovador, inclusivo y con empleo sostenible; crear  nuevos motores para la integración económica regional; fortalecer la capacidad y la innovación de las micro, pequeñas y medianas empresas; mejorar la seguridad alimentaria y la agricultura sostenible en respuesta al cambio climático; y fomentar un futuro compartido.

Pero la reunión del APEC en Vietnam fue interesante por dos temas: uno el hecho de que se llegó a alcanzar un acuerdo entre 11 países del TPP, y la participación de Trump y lo que esto significo para el futuro del APEC y de la globalización en general.

Respecto a los primero, como se sabe el TPP original con 12 miembros alcanzo un acuerdo en febrero del 2016, pero al llegar Trump al poder, lo primero que hizo fue retirar a EE.UU. del acuerdo. Los restantes 11 países quedaron bastante confundidos con esta medida pero a iniciativa de Japón en mayo del 2017 se empezó a trabajar para lograr un TPP con 11 miembros. Finalmente durante la reunión cumbre de Líderes del APEC en Vietnam se anunció que nacía un nuevo TPP con 11 miembros, con otro nombre, el CPTPP, las siglas en ingles del Tratado Amplio y Progresista para la Asociación Transpacífica.    

Los 11 miembros del nuevo CPTPP trataron de mantener la mayor parte de lo alcanzado en el TPP original, con la esperanza de que EE.UU. pueda regresar a él en el futuro. Así, se suspendieron solo 20 provisiones, las que causaron mayor controversia y las que EE.UU. quería introducir a como dé lugar, y que tienen que ver con temas como resolución de disputas entre Estado e inversionistas (como que las compañías no podrán ahora llevar a juicio a gobiernos por ciertas acciones que tomen en defensa de la salud, educación pública, etc.), de propiedad intelectual (por ejemplo de la extensión de derechos de autor durante el tiempo de su vida más 70 años, ahora será solo de 50 años después de fallecimiento del autor), sobre compromisos de algunos gobiernos para la protección de ciertos derechos laborales, etc. También quedaron 4 temas en que deben ponerse de acuerdo los países antes de la firma de este, como son el tema de la protección de la industria cultural que exige Canadá, o de sus empresas estatales que pide Malasia. El CPTPP entraría en vigencia cuando la mitad más uno de sus miembros lo ratifique.

Respecto a la participación de Trump, con su política de “EE.UU. primero” está demostrando que va a privilegiar las negociaciones bilaterales sobre las regionales o multilaterales. Ya lo está haciendo renegociando el TLCAN con Canadá y México, con su retiro del TPP, y con su amenaza de que desconocerá las decisiones de la OMC que afecten a su país. Como dijo Trump, privilegiara el comercio justo, no el comercio libre (y según Trump comercio justo es cuando EE.UU. no tiene déficit comercial), que es contrario a lo que persigue el APEC. En el caso del APEC, EE.UU. ya no ofrece el liderazgo que se esperaba para enfrentar el tema del proteccionismo y tampoco el liderazgo para alcanzar el posible FTAAP (siglas en ingles del Área de Libre Comercio del Asia Pacifico) que se han planteado los miembros del APEC. Había dos caminos para alcanzar el FTAAP: el TPP y el RCEP (siglas en ingles de la Asociación Económica Comprehensiva Regional). Sin EE.UU. el TPP se debilito, aunque los 11 miembros restantes como se comentó alcanzaron un acuerdo.

Sin EE.UU. se necesita el liderazgo de otro país, y el único que puede asumir este rol es China, la segunda economía más grande del mundo y en el APEC, y el motor de la economía mundial. El Presidente chino Xi Jinping justamente ofreció esto en la reunión cumbre del APEC, y en un marcado contraste con el discurso de Trump defendió el multilateralismo y la globalización, como fuente de crecimiento y desarrollo, aunque abogo para que la globalización sea más abierta, inclusiva, justa y beneficiosa para todos. Ahora, China podría demostrar su liderazgo de dos formas: primero, impulsando la pronta conclusión de las negociaciones en el RCEP, y segundo, abriendo más su mercado a los productos extranjeros y a la inversión extranjera, esto es, dando ejemplo de que efectivamente promueve el libre comercio e inversiones.

Finalmente, también fue interesante la cumbre de APEC en Vietnam pues este país, como miembro tanto del TPP y del RCEP, que se supone eran los dos pilares o caminos del futuro FTAAP, está muy interesado en que se trabaje para lograr un futuro FTAAP. Para Vietnam el APEC es sumamente importante pues 18 miembros del APEC contribuyen con el 78% de la inversión extranjera directa que recibe, con el 75% de su comercio de bienes, el 38% de la ayuda oficial que recibe, y el 79% de los turistas que llegan a Vietnam. Además 80% de los estudiantes de Vietnam que van a estudiar fuera van a las economías miembros del APEC.